Ingreso vs. Utilidad

-Finanzas-

USD 75.000 millones fue lo que facturó Aphabet Inc., empresa matriz de Google, en el año 20151. Para tener una idea desde otra perspectiva, y tomando como referencia el blog anterior, este valor fue superior al Producto Interno Bruto (PIB) de 24 de 32 países de América Latina y el Caribe2 o el PIB sumado del 43,75% de ellos. Cada segundo Alphabet Inc. incorpora o ingresa a sus arcas más de USD 142.000. Mientras leíste esto se incorporaron más USD 3,2 millones en facturación para Alphabet Inc.3. Cuando una empresa vende, genera ingresos, estos valores vienen a ser la sabia financiera que da vida a las ramificaciones de la organización. Para poder diferenciar entre lo que da vida a una organización y el resultado de ella es importante conocer y tener clara la diferencia entre ingresos y utilidad.

En esta nueva entrega de mi blog hablaremos sobre la importancia de diferenciar entre lo que es un ingreso y una utilidad; en especial para pequeñas empresas, negocios familiares y profesionales independientes. ¿Por qué estos grupos? Porque son principalmente los más expuestos a no diferenciar entre los dos conceptos planteados en esta nueva publicación. La falta de diferenciación entre estos provoca altas tasas de fracaso en sus emprendimientos. Es sencillo confundir, para quienes no tiene clara la importancia de diferenciarlos, que todo el dinero que les ingresa constituye una utilidad de su ejercicio económico y pueden disponer libremente de él. Esto genera un efecto de espiral negativo que va drenando la liquidez y solvencia terminando en la quiebra de los emprendimientos en estos tres sectores. Mi objetivo es brindar una mirada sencilla a esta parte del mundo de las finanzas enfocando el texto a examinar los casos de MIPyMEs4, empresas familiares y profesionales independientes.

Dentro de un concepto general, el término ingreso se puede utilizar para referirnos aquellos que son ordinarios como no ordinarios. Entendiendo el concepto de los primeros sabremos también el de los segundos. Los primeros, ingresos ordinarios, son el producto de la operación habitual de la actividad económica5; es decir por ejemplo, los ingresos por la venta de zapatos en una tienda especializada en este tipo de artículos de vestir. La diferencia con los no ordinarios radica básicamente en que estos últimos no corresponden al giro del negocio; en otras palabras y tomando como referencia el ejemplo anterior, el dinero percibido por la venta de las perchas usadas para exhibir los zapatos no sería un ingreso ordinario.

Las Normas Internacionales de Contabilidad e Información Financiera (NIC y NIIF respectivamente o IAS y IFRS en inglés)6, específicamente la NIC 8 que se refiere los ingresos, dan pautas sobre como deben estos ser tratados y en ese sentido señalan algunas condiciones para reconocerlos, entre las que se mencionan por ejemplo: cuando se trate de la venta de bienes: debe existir una buena probabilidad de generar beneficios económicos por esta actividad, el valor se puede cuantificar, hay una transferencia de riesgos al comprador, pérdida de control sobre el bien por parte del vendedor y el costo puede cuantificarse. Cuando se trata de servicios, por otro lado, debe tomarse en cuenta el porcentaje de realización o avance de estos. En conclusión, los valores que se generan por nuestras actividades económicas principales u objeto del negocio emprendido o no y cuando estas cumplen ciertas condiciones se los denominan ingresos.

Por otro lado, respecto a las utilidades, medir el resultado es importante para todos, desde los individuos hasta las empresas, porque deben conocer bien su desempeño económico. La utilidad es una herramienta de control. Esto es lo que los profesores Charles T. Horngren, Gary L. Sundem y John A. Elliott señalan en su libro: Introducción a la Contabilidad Financiera7 mismo que es un referente en la cátedra respectiva. Eso es la utilidad, una herramienta de control que nos permite conocer que tan bien nos fue financieramente en un periodo de tiempo determinado. Además existen varios tipos o formas de ver las utilidades, entre las más comunes están: la utilidad bruta, operativa y neta. Estas medidas de control sirven para determinar nuestro resultado financiero directo ente las diferentes etapas del comercio de un bien o servicio: su adquisición o producción, comercialización y financiamiento y tributación, respectivamente. En conclusión, el ingreso y la utilidad se diferencias por su objetivo e implicación; es decir, mientras la una registra lo que recibimos a cambio de algo el otro nos ayuda a identificar o controlar lo que ganamos o perdimos en un periodo de tiempo producto de restar a lo que nos ingresó o recibimos los egresos que tuvimos que hacer.

Fuente: Artículo de El Telégrafo basado en datos del SRI link

El 90% de las empresas en Ecuador son de carácter familiar o están controladas por una familia8. Por otra parte, tan solo el 3% de las empresas familiares pasan a cuarta (4ta) generación. Este contraste en las cifras solo muestra lo trascendentes que son los negocios familiares y los importantes desafíos que estos enfrentan. Si bien existen muchas razones por las que los negocios familiares no logran atravesar los umbrales generacionales en el tiempo; uno de ellos es la deficiencia en la gestión financiera. Este problema sobre todo radica en aquellos negocios familiares en el que la formalización y tecnificación de las áreas que brindan soporte al corazón del negocio (core business9) no son atendidas con la prioridad y urgencia que requieren. En otras palabras, es común en estas empresas familiares, que inician o tienen pocos años de vida, dedicar más tiempo y recursos al área de producción que a la capacitación financiera. Es así que de los ingresos que genera el emprendimiento familiar se destinan a cubrir los gastos de todo el espectro familiar que cobija el negocio; es decir, padres, hijos, sobrinos, nietos, primos, etc. etc. Y es justamente este el punto en el que se confunden los conceptos de ingreso y utilidad; donde este último debería ser el que determine la viabilidad o posibilidad de sostener la estructura de gastos familiares y no el ingreso bruto del negocio.

En México, de acuerdo a las estadísticas presentadas por el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial, solo el 10% de las PyMEs10 sobreviven para llegar a los 10 años y el 75% de las empresas que inician actividades no pasan los dos años de vida11. Este panorama refuerza la necesidad de que las empresas de estas características atiendan con prolijidad la administración de sus recursos, en especial aquellos monetarios. Según un artículo de la revista Forbes México, dos (2) de las cinco (5) causas del fracaso en los negocios son: la falta de indicadores y procesos de análisis. Estas causas si se las asocia al recurso monetario implica que se incrementen las posibilidades de fracaso. Justamente la falta de un ordenador, claro y sistemático análisis de los ingresos y utilidades en los pequeños y micro negocios lleva a que estos no lleguen a determinar su salud financiera sino hasta que es muy tarde, cuando el dinero para subsistir ya no existe o alcanza. La confusión entre distinguir lo que es un ingreso y la utilidad les acarrea problemas en la liquidez a estos emprendimiento generando a su vez una secuencia destructiva de activos y un elevamiento insostenible de pasivos cuyo cumplimiento, en particular de obligaciones crediticia, se convierte cada vez en una soga que aprieta más y más el cuello de los propietarios y termina asfixiando al negocio al final. Por tanto, es muy importante la distinción y determinación de los ingresos y las utilidades o márgenes esperados de rentabilidad en las MIPyMEs para establecer y asegurar su viabilidad y sostenibilidad, respectivamente, en el tiempo.

En el campo más individual de los negocios, las actividades económicas unipersonales, relacionados con los profesionales independientes, salvo el caso de aquellos vinculados a temas contables-financieros –aunque bien dicen que en casa de herrero, cuchillo de palo-, el problema de no diferenciar entre ingresos y utilidades quizá es más recurrente. Es común ver en ramas profesionales como la médica o la abogacía que estos profesionales delegen, a través de la contratación de servicios especializados, a terceras personas el manejo de su contabilidad y cumplimiento de impuestos. Sin embargo, es importante que puedan conocer y entender lo básico de estos dos conceptos financieros: el ingreso y la utilidad. Por ejemplo: si un médico por una consulta recibe cincuenta (50) dólares este valor es su ingreso; ¿cuántos galenos reducen a este valor o le asignan los costos y gastos correspondientes que hicieron posible pudiesen recibir esos 50 dólares? En otras palabras, ¿cuántos dólares, de esos cincuenta, corresponden a pagar o recobrar lo pagado por concepto de, entre otros rubros, la parte proporcional del costo de sus estudios en medicina -universidad, post-grado, especialización, seminarios, etc.-, la depreciación por la inversión o el gasto por alquiler de su consultorio, equipos médicos, etc. etc.? Lo más probable es que el profesional de la salud considere a esos cincuenta (50) dólares su utilidad por la consulta prestada al paciente y los destine a solventar sus gustos personales o familiares. Y es en esta falta de diferenciación donde radica el problema al momento de atender el cumplimiento de sus obligaciones tributarias con el fisco.

Las utilidades y la base imponible -en impuestos- no necesariamente significan o representan lo mismo. Las dos viven en mundos y tienen orígenes distintos, el financiero y el tributario. En el caso de la primera la utilidad, como se menciona en párrafos anteriores, es una medida de control, viene del mundo financiero y esta destinada a la toma de decisiones financieras. El uso de la utilidad comparándola con otras cuentas contables nos permite obtener indicadores financieros que a su vez nos dan la posibilidad de analizar y tener un panorama más estratégico de la situación financiera de una actividad económica; por consiguiente se pueden tomar las decisiones necesarias para corregir o reforzar el rumbo del negocio. En el caso de la segunda, la base imponible, es el resultado que se obtiene, partiendo de los ingresos al igual que la utilidad, para determinar el monto de impuesto que un individuo o sociedad -empresa- debe pagar a la administración tributaria en base a una norma legal preestablecida. En otras palabras, tomando la base legal la norma tributaria, ejemplo: gastos o porcentaje de gastos, exenciones, recargos, etc. permitidos y no permitidos, se establece el valor residual o restante de los ingresos que sirve como referente para el fisco de lo que el contribuyente ganó en un periodo de tiempo y por lo cual debe contribuir a través de sus impuestos. Por ejemplo: en el caso de una micro empresa de fabricación de calzado; del ingreso por sus ventas de USD 10.000 se podrá deducir -restar- para determinar su base imponible, los gastos de la depreciación de su maquinaria, supongamos USD 120, mientras que el gasto por la cena de cumpleaños de su propietario, USD 50, no. Es decir, desde la perspectiva tributaria esta empresa tiene un beneficio superior en USD 7012 que desde la perspectiva financiera, ya que financieramente si podría tomar en cuenta el gasto de los 50 dólares para determinar mi utilidad. Y aunque esto parezca confuzo, en la práctica aquello se basa en la norma tributaria que permite la deducción (resta) de aquellos gastos que sirven para generar los ingresos; y en tanto, el dueño de la empresa de este ejemplo no muestre o demuestre al ente de control tributario que su cena de cumpleaños ayudó a que se generaran esos USD 10.000 de ingresos, estos no serán aceptados como deducibles y tendrá que pagar un poco más de impuesto de lo que desearía seguramente.

Al final, la distinción entre lo que es un ingreso y una utilidad puede significar o determinar la sostenibilidad de una actividad económica en el tiempo. Es importante prestar atención a cuanto ganamos y cuanto nos queda de lo que ganamos realmente. La utilidad es el resultado de haber restado de nuestros ingresos todos aquellos rubros o egresos que nos ayudaron directa o indirectamente a generar esos ingresos siguiendo nuestros criterios, estándares financieros o tributarios de reducción o resta. Espero haya sido de utilidad este nuevo ingreso sobre esta sencilla temática financiera en mi blog. Éxitos!

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  1. link ↩︎
  2. link ↩︎
  3. Tiempo aproximado de lectura tomado como base de cálculo 23 segundos. ↩︎
  4. Micro, Pequeñas Y Medianas Empresas ↩︎
  5. Normas Internacionales de Contabilidad NIC-NIIF, Accid, Grupo Planeta, 2005 ↩︎
  6. Las NIIF, al igual que las NIC son estándares técnicos contables promovidos por la International Accounting Standards Board o IASB por sus siglas en inglés, esta es una entidad privada independiente con sede el Londres, Reino Unido. Mismas que se usan como referente estandarizado de la técnica contable y han sido aceptadas por un importante número de países en el mundo. link ↩︎
  7. Pearson/Prentice Hall; Séptima Edición; México; 2000; ISBN: 970-17-0386-3) ↩︎
  8. link ↩︎
  9. Referencia en el campo empresarial para identificar la actividad principal de agregación de valor en un negocio; por ejemplo, el core business de Confiteca link es la elaboración y venta confites. ↩︎
  10. Pequeñas y Medianas Empresas ↩︎
  11. link ↩︎
  12. La diferencia entre USD 120 – USD 50 = USD 70 ↩︎